Regeneración de playas al norte de Sagunto: el temporal Adam golpea las dunas de Almardà
El temporal Adam alcanzó las dunas de Almardà, en Sagunto, y los residentes reclaman estructuras en el agua para proteger la arena nueva.
Las obras de regeneración en el litoral norte de Sagunto han pasado su primera prueba seria con la dana Adam. El oleaje del temporal llegó en ciertos puntos de Almardà hasta el cordón dunar, y la Asociación Vecinal de Almardà, Corinto y Malvarrosa respondió con un comunicado al Ministerio para la Transición Ecológica: en su opinión, la arena que se ha depositado no basta por sí sola para resguardar la costa.
Almardà es una playa abierta, de casi dos kilómetros de longitud y formada por piedra. Su rasgo más valioso es el cordón de dunas, de gran valor ecológico, que se extiende por el lado de poniente. El mar ha rozado precisamente esa franja pocos meses después de que se terminara una regeneración que los residentes venían exigiendo desde hacía años.
El tamaño de la actuación explica la inquietud. Según la asociación, el Ministerio ha traído unos 1,3 millones de toneladas de arena. A finales de abril de 2026, durante la visita del secretario de Estado de Medio Ambiente a los trabajos, elperiodic.com recogió la cifra en volumen: 1,217 millones de metros cúbicos, dentro de un proyecto de 18.627.694,10 euros. Costas calcula además que la línea de costa inicial retrocederá entre 50 y 60 metros hasta alcanzar su perfil de equilibrio, así que la playa nueva está concebida para reajustarse con el paso del tiempo.
El temporal de estos días no ha sido un episodio aislado. La asociación contabiliza dos episodios de mal tiempo marítimo entre el 1 y el 19 de octubre, casi uno cada diez días, y teme lo que puedan traer los meses siguientes.
Lo que piden los residentes es que se analicen y construyan diques sumergidos o arrecifes artificiales dispuestos en paralelo a la costa. A su entender, esas estructuras restarían fuerza al oleaje y contribuirían a que los sedimentos se queden en su sitio. Exigen que cualquier obra cuente con respaldo técnico y ambiental. Admiten que la regeneración ha devuelto arena a la orilla, de modo que no impugnan la actuación, pero la juzgan incompleta: sin defensa adicional, avisan, sus casas continuarán a merced de los temporales.
El malestar se concentra sobre todo en Corinto. Allí los vecinos creen que intervenciones anteriores en la franja marítima cercana agravaron la erosión. Cuestionan en concreto que se extrajeran sedimentos de esta zona con destino a las playas de Almenara; en su opinión, eso despojó a Corinto de una parte de su defensa natural y la dejó más a merced del oleaje. Señalan también los espigones de Almenara como posible causa de un cambio en el transporte de sedimentos por este tramo del litoral. De ahí que pidan a las administraciones que analicen esos efectos y estudien medidas correctoras. Se trata de la lectura de la asociación, no de una conclusión técnica publicada.
Quienes dudan de la durabilidad de este tipo de obras no son solo ellos. A finales de julio de 2026, Valencia Plaza dio cuenta del informe «Destrucción a Toda Costa 2026», de Greenpeace, que defiende que los aportes de arena no consiguen frenar la regresión de la costa y menciona Almardà, Corinto y Malvarrosa entre sus ejemplos.
El comunicado se dirige al Ministerio, a la Demarcación de Costas y a las demás administraciones con competencias. La asociación reclama fechas concretas y el compromiso de acometer medidas estructurales, pues teme que la regeneración se quede en un remedio provisional para un problema que arrastra años de reclamaciones. La información de origen no incluye, por ahora, respuesta alguna del Ministerio ni de Costas.
Sobre la mesa queda ya la segunda fase mencionada en abril: alargar la Gola de Quartell y regenerar el cordón dunar, justo el tramo que el oleaje acaba de tocar. Aún se desconoce el calendario de esa fase y si contemplará alguna de las estructuras que solicitan los residentes.
Según El Periódico de Aquí, con datos de Wikipedia sobre Almardà, de elperiodic.com sobre las obras y de Valencia Plaza sobre el informe de Greenpeace.