Quart de les Valls licita la reforma de sus piscinas municipales por 345.000 euros
Quart de les Valls, municipio de la comarca del Camp de Morvedre, ha sacado a licitación la reforma integral de sus piscinas municipales por casi 345.000 euros, con plazo de presentación de ofertas hasta el 8 de septiembre.
Bañarse en las piscinas de Quart de les Valls debería resultar más seguro y accesible a partir de las próximas temporadas estivales: el pueblo acaba de dar el paso administrativo necesario para arrancar una reforma integral del recinto. El Ayuntamiento ya ha publicado el pliego de licitación y las empresas interesadas tienen hasta el 8 de septiembre para presentar su oferta técnica y económica, con un tope de gasto fijado en 344.900 euros, IVA incluido.
Como en cualquier licitación pública de obras en España, la presentación de ofertas no es más que el primer trámite: después del 8 de septiembre, una mesa de contratación tendrá que valorar tanto la propuesta técnica de cada empresa —cómo plantea ejecutar las cuatro fases del proyecto— como su oferta económica, antes de proponer la adjudicación. Solo cuando el contrato quede formalizado con la empresa ganadora podrán arrancar materialmente las obras. Es el mismo circuito administrativo que siguen los ayuntamientos pequeños de todo el Camp de Morvedre cada vez que sacan adelante una inversión de cierto volumen, con los mismos controles de transparencia y de gasto público que en los consistorios más grandes de la comarca.
La intervención se organiza en cuatro frentes. Primero, los vasos de baño: tanto la piscina grande como la infantil dejarán atrás el desagüe convencional para incorporar un sistema desbordante, una tecnología que mantiene el nivel del agua al borde del vaso y la recircula de forma constante hacia los filtros, en lugar de depender solo de los sumideros de fondo habituales en las piscinas más antiguas; el resultado práctico es una renovación del agua más rápida y homogénea, con menos zonas donde pueda acumularse suciedad superficial. Segundo, la depuración: los equipos de tratamiento y cloración serán sustituidos por completo, y los productos químicos —hasta ahora junto al vaso— pasarán a un almacén independiente, más seguro tanto para los bañistas como para el personal de mantenimiento.
Tercero, la accesibilidad, uno de los puntos débiles señalados en el proyecto: llegarán un ascensor acuático, una escalera de acceso adaptada, cuatro escaleras convencionales más, doce duchas nuevas y un vallado alrededor del vaso pequeño para proteger a los usuarios más jóvenes. La apuesta no es un capricho estético: buena parte de las piscinas municipales construidas hace décadas en los pueblos del Camp de Morvedre no contaban con ascensores acuáticos ni con accesos adaptados, porque los estándares de accesibilidad universal se han endurecido con el paso de los años. Ponerse al día evita que personas mayores o con movilidad reducida —un colectivo que en un pueblo de mil habitantes pesa proporcionalmente más que en una ciudad grande— se queden sin poder usar una instalación pública que pagan con sus impuestos.
La normativa autonómica sobre piscinas de uso colectivo en la Comunitat Valenciana obliga a los ayuntamientos a mantener actualizados los sistemas de depuración, desinfección y seguridad de sus instalaciones, y son las inspecciones periódicas de sanidad las que suelen detectar cuándo un recinto empieza a quedarse por debajo de esos estándares. Es, en última instancia, ese marco regulatorio el que lleva a municipios pequeños como Quart de les Valls a acometer reformas de este calado, aunque supongan un esfuerzo presupuestario notable para sus arcas.
Y cuarto, la eficiencia energética: 15 luminarias LED de 60 vatios repartidas en 11 columnas y un cuadro eléctrico general de nueva construcción reemplazarán la instalación actual, reduciendo tanto el consumo eléctrico nocturno del recinto como el riesgo de averías de una instalación con años de uso.
Al ejecutarse sobre unas instalaciones que ya existen, el consistorio ha subrayado que la obra no tocará el planeamiento urbanístico de la parcela ni afectará al entorno cercano al recinto. La alcaldesa, Lara González, sintetizó el porqué del proyecto en tres ejes: dejar las piscinas a punto a nivel funcional, elevar la seguridad y la salubridad del recinto, y abaratar a la larga su mantenimiento diario.
Puesto en perspectiva, el desembolso da idea de lo que supone esta obra para un municipio pequeño: en Quart de les Valls viven 1.029 personas —según el padrón de 2025— repartidas en solo 8,4 kilómetros cuadrados, de forma que casi 345.000 euros representan una de las partidas más grandes del presupuesto municipal de este año. González Asensi encabeza el gobierno local desde 2023 con una corporación del PSPV-PSOE, formación que también dirige buena parte de los consistorios del Camp de Morvedre.
El uso de las piscinas municipales se concentra en pocos meses al año en toda la comarca, un desafío que comparten la mayoría de los pueblos del Camp de Morvedre: mantener durante doce meses una instalación que solo genera actividad —y, en su caso, ingresos por abonos— durante el verano obliga a planificar bien las reformas para que no se coma varios ejercicios presupuestarios de golpe. Por eso el calendario de la obra tiene un objetivo claro: quedar terminada antes de que arranque la próxima temporada de baño, en cuanto avance la adjudicación del contrato y comiencen los trabajos. Según El Periódico de Aquí, con datos adicionales de Wikipedia sobre Quart de les Valls.