Canet d'En Berenguer celebra 20 años de clubes de lectura con una nueva propuesta infantil
En Canet d'En Berenguer, municipio vecino de Sagunto dentro del Camp de Morvedre, los clubes de lectura cumplen dos décadas con cuatro grupos para adultos y un club para niños de 5 y 6 años centrado en las mujeres escritoras.
Veinte años después de su primera sesión, los clubes de lectura de Canet d'En Berenguer —municipio limítrofe con Sagunto dentro del Camp de Morvedre— arrancan la temporada más amplia de toda su historia. El pistoletazo de salida se dio este lunes en la Casa de los Llanos con una puesta en escena poco habitual para presentar un programa cultural: los organizadores recurrieron al lenguaje de una cata de vinos para ir desgranando, bloque a bloque, los distintos itinerarios de lectura del curso. Al acto se acercaron unos cincuenta vecinos.
Detrás de la metáfora vinícola está Amparo Llusar, responsable del proyecto, quien la vincula con la tradición grecolatina de acompañar con vino los momentos de conversación y relato compartido. La acompañaron en la presentación Begoña Alonso, al frente del club de los martes y de los encuentros en valenciano, y Maribel Pereira, que este año estrena la coordinación de la propuesta infantil.
La oferta para personas adultas crece hasta los cuatro clubes —uno enteramente en valenciano— y, por primera vez en dos décadas, se suma un grupo pensado para los más pequeños. Todo el curso gira en torno a un mismo eje: las mujeres escritoras. Tres bloques trimestrales marcarán el calendario: narrativa contemporánea de Europa, Estados Unidos y Australia en el primero; historia, cultura y literatura coreana —con foco en sus autoras— en el segundo; y, en el tercero, un salto a la Generación del 27 que se abrirá también a voces femeninas europeas del periodo de entreguerras.
La apuesta más novedosa lleva por nombre "Viernes de cuento" y reunirá cada semana, en horario de tarde entre las cinco y las seis, a un grupo reducido de pequeños lectores de 5 y 6 años, con diez plazas como tope inicial. Frente al formato reservado a los adultos, aquí el peso recae en la narración oral: relatos de siempre —Grimm, Esopo— como punto de arranque para estimular imaginación y vocabulario, con una metodología que bebe del método Steiner.
Este tipo de programación cultural, con actividades en valenciano y un hilo temático centrado en la creación literaria femenina, encaja en una apuesta más amplia del Camp de Morvedre por sostener espacios de lectura y de uso social de la lengua propia, en la línea de otras citas comarcales como la Trobada d'Escoles en Valencià o los Premis Sambori, que cada curso implican a centros educativos y bibliotecas de distintos municipios de la comarca, Sagunto incluido.
La Biblioplaya acogerá los encuentros de lunes, martes y del grupo valenciano, mientras que los miércoles seguirán celebrándose, como hasta ahora, en la Casa de los Llanos del casco histórico. El calendario arranca oficialmente entre el 5 y el 12 de octubre.
La experiencia de Canet se suma a una red comarcal de clubes de lectura que, en los últimos cursos, ha ido ganando peso también en municipios vecinos como Sagunto, donde bibliotecas municipales y otros espacios culturales han replicado fórmulas parecidas para fomentar la lectura compartida entre distintas franjas de edad.
El proyecto arrancó hace dos décadas bajo la dirección profesional de Marta Salvador, contratada entonces por el propio Ayuntamiento. Tras ella, el escritor José Manuel Pedrós asumió la coordinación de forma voluntaria hasta que la pandemia interrumpió la actividad presencial; desde entonces son Llusar, Alonso y Pereira quienes sostienen el proyecto sin retribución. El alcalde, Pere Antoni, aprovechó el acto para repasar cifras: los préstamos bibliotecarios han pasado de 2.420 en 2020 a 4.721 en 2025, y todo apunta a que este año se batirá de nuevo ese récord.
La experiencia de Canet ilustra también cómo el fomento de la lectura se ha convertido en una herramienta habitual para sostener el uso social del valenciano en municipios pequeños del Camp de Morvedre, donde encuentros como este complementan otras citas comarcales ya consolidadas —la Trobada d'Escoles en Valencià, los Premis Sambori, el FesCamp— y donde la implicación de voluntariado local, como la de Llusar, Alonso y Pereira, resulta clave para mantener viva la oferta cultural fuera de los grandes núcleos de población.
El propio nombre de la Biblioplaya remite a la vocación costera que comparten buena parte de los municipios del Camp de Morvedre, entre ellos Sagunto, donde el litoral —con sus playas y su paseo marítimo— forma parte también de la identidad cultural de la comarca más allá de los meses de verano. Iniciativas como esta demuestran que el fomento de la lectura no tiene por qué limitarse a los espacios tradicionales de biblioteca, sino que puede adaptarse a los lugares de encuentro que cada municipio ya tiene consolidados entre sus vecinos.
La consolidación de este tipo de propuestas también depende, en buena medida, de la implicación municipal a la hora de ceder espacios y de coordinar horarios entre las distintas concejalías, un equilibrio que en Canet parece haber funcionado hasta ahora a juzgar por el crecimiento sostenido de participantes en los últimos cursos.
Según El Periódico de Aquí.