Faura recupera su lledoner singular, un árbol ligado a la memoria del pueblo
En Faura, municipio del Camp de Morvedre situado junto a Sagunto, el Ayuntamiento ha culminado la recuperación de su lledoner singular, un ejemplar centenario vinculado a la memoria de varias generaciones.
Faura ha recuperado uno de los elementos vegetales más vinculados a su paisaje. El municipio, situado en el Camp de Morvedre junto a Sagunto, ha culminado los trabajos de recuperación y puesta en valor de su lledoner singular, un ejemplar de Celtis australis que ha crecido de forma natural junto a la séquia y el barranco y que, con el paso de los años, se ha integrado en el entorno y en la memoria de varias generaciones de vecinos.
La intervención ha permitido mejorar las condiciones de conservación y seguridad del árbol, así como dignificar el espacio que lo rodea. Los trabajos han incluido la construcción de un nuevo muro de hormigón armado que sustituye al antiguo muro perimetral, que presentaba un notable estado de deterioro y varios tramos derruidos. También se ha renovado parte del entorno inmediato: en la zona que da a la séquia se ha plantado murta para delimitar el espacio y crear una transición vegetal, mientras que el suelo se ha cubierto con corteza vegetal para lograr un acabado más natural y facilitar el mantenimiento.
La alcaldesa de Faura, Consol Duran, ha señalado que hay árboles que forman parte del paisaje, de los recuerdos y de esas imágenes que se asocian al hogar, y ha destacado que el lledoner lleva generaciones formando parte de la identidad del municipio. La actuación ha contado con un presupuesto de 15.480,99 euros, financiado íntegramente por la Diputación de Valencia a través del Plan de Inversiones 2022-2023, y se enmarca en el Plan Director del Arbolado y las Zonas Verdes con el que el municipio planifica el mantenimiento de sus espacios verdes a largo plazo.
El ejemplar recuperado pertenece a una especie de notable longevidad: el lledoner o almez puede vivir hasta 600 años y alcanzar entre 20 y 25 metros de altura, lo que da una escala temporal considerable al vínculo generacional que destaca la alcaldesa. Además, se trata de una especie que crece de forma natural en barrancos, laderas y riberas de ríos y arroyos, el mismo tipo de entorno en el que se ha desarrollado el ejemplar de Faura junto a la séquia, por lo que su ubicación no es casual sino propia del hábitat natural de la especie.
En paralelo, el Consistorio estudia nuevas actuaciones sobre el arbolado del municipio. Una de ellas se plantea en la plaza Mayor, donde la palmera existente no ha logrado superar los efectos del picudo rojo pese a los tratamientos aplicados durante años, por lo que ahora se analizan las opciones más adecuadas para sustituirla. También se estudia una intervención en la plaza de la Glorieta y en la calle y acera adyacentes, donde las raíces han provocado problemas en los pavimentos y algunos ejemplares presentan un estado que hace necesaria una intervención global.
Faura es uno de los municipios más pequeños del Camp de Morvedre, con apenas unos pocos miles de habitantes, y su término colinda con el de Sagunto, cuyo núcleo urbano queda a pocos minutos por carretera. Esa cercanía explica que buena parte de sus vecinos trabajen, estudien o hagan la compra habitual en la capital de la comarca, aunque el municipio mantiene una identidad propia muy marcada por el regadío tradicional, la huerta y el paisaje de séquies y barrancos en el que se ha desarrollado el lledoner recuperado. La conservación de ejemplares como este forma parte de un esfuerzo más amplio de los municipios pequeños de la comarca por proteger un patrimonio natural que, a diferencia de los grandes monumentos, rara vez cuenta con recursos propios suficientes para su mantenimiento y depende en buena medida de programas supramunicipales como el Plan de Inversiones de la Diputación de Valencia.
El interés por preservar árboles singulares no es exclusivo de Faura: la propia Diputación mantiene un catálogo de arbolado monumental en la provincia que incluye ejemplares centenarios de gran valor paisajístico y sentimental, comparables en su función social a la Olivera de Gausa, en Sagunto, un olivo de más de 350 años que cumple un papel similar como símbolo identitario del territorio. En ambos casos, el argumento que sostiene la inversión pública no es solo botánico, sino también social: se trata de árboles que han acompañado el crecimiento de varias generaciones y que, una vez perdidos, no pueden sustituirse por un ejemplar joven sin que el municipio pierda una parte de su memoria colectiva. Esa misma lógica explica por qué el Ayuntamiento de Faura ha decidido acompañar la recuperación del lledoner con un Plan Director del Arbolado que extienda criterios similares al resto de árboles y zonas verdes del municipio, en lugar de limitarse a una intervención puntual sobre un único ejemplar.
El Ayuntamiento de Faura ha avanzado que el seguimiento del estado del lledoner se incorporará a partir de ahora a las revisiones periódicas de arbolado que realiza el propio Consistorio, para anticiparse a futuros problemas de conservación.
El resultado final de la intervención podrá visitarse libremente, ya que el entorno del lledoner sigue siendo un espacio público abierto a cualquier vecino de Faura.
La alcaldesa ha explicado que el objetivo es combinar la protección de los árboles vinculados a la historia del municipio con una planificación del arbolado que prepare los espacios verdes del futuro. Según El Periódico de Aquí, con datos adicionales de Wikipedia sobre la especie Celtis australis.