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Cultura

'El Club de las Luces Rotas': una novela porteña sobre chavales que se sienten invisibles

Portada de la novela 'El Club de las Luces Rotas', de Alberto Rey García. Foto: elperiodicodeaqui.com

El escritor Alberto Rey García publica en el Port de Sagunto 'El Club de las Luces Rotas', ficción juvenil nacida de sus ocho años como monitor de tiempo libre, centrada en el aislamiento que viven en silencio muchos adolescentes.

Cuatro adolescentes que se sienten solos, un monitor que teme perder su sitio y un centro juvenil convertido en refugio: esa es, a grandes rasgos, la trama de El Club de las Luces Rotas, la novela con la que el escritor porteño Alberto Rey García traslada a la ficción casi una década de trato directo con chavales de Sagunto. Publicada por la editorial Grupo Editorial Arcanas, esta historia pensada para lectores a partir de 12 años pone sobre la mesa un tema que rara vez ocupa titulares pero que preocupa cada vez más a familias y educadores del municipio: el malestar emocional silencioso de muchos adolescentes, que a menudo no se traduce en un problema visible sino en la sensación de no tener con quién hablar.

Chiara, Erik, Martín y Eva no son casos aislados dentro de la novela: representan, según explica el propio autor, perfiles que cualquier educador de la comarca reconocería sin dificultad, desde el chaval que se refugia en la pantalla del móvil hasta la adolescente que evita quedar con sus compañeros de clase por miedo al rechazo. Esa capacidad de reconocimiento es, precisamente, lo que Rey García persigue: que un lector adolescente de Sagunto, de Puerto de Sagunto o de cualquier otro punto del Camp de Morvedre pueda verse reflejado en alguna de las cuatro historias sin sentirse señalado ni etiquetado.

A Chiara, Erik, Martín y a Eva -los cuatro nombres que dan vida a la trama- los une el mismo punto de partida: cada cual arrastra una mochila distinta hasta que sus vidas se cruzan con la de Lucas, encargado de un centro para jóvenes. Ninguno buscaba gran cosa al principio, solo alguien dispuesto a escuchar; sin darse cuenta, ese rincón se transforma en un espacio propio donde se atreven a poner en común lo que les pasa y a comprobar que la soledad que sentían no era tan real como creían. La vuelta de tuerca llega con Lucas: el propio monitor arrastra su particular pelea, presionado por un sistema que podría acabar echándolo justo cuando empieza a temer que su tiempo como educador se agota. Con esa amenaza en el aire, se marca una sola meta antes de que llegue el final -que los cuatro aprendan a sostenerse solos, sin rendirse-, y es precisamente ese cruce de fragilidades, la del adulto tanto como la de los chicos, lo que aleja a la novela del típico relato de superación adolescente.

Detrás de la trama de ficción hay una biografía muy real, y es ahí donde la novela gana credibilidad para quien conoce el día a día de los centros juveniles de la comarca. Llevan ya más de ocho años en los que Rey García trabaja como monitor municipal en Sagunto, dinamizando el ocio y el tiempo libre de chavales del municipio; desde ese puesto ha impulsado, entre otras propuestas, un club de lectura juvenil que le ha dejado ver de cerca cuánto pesa disponer de un sitio donde hablar sin sentirse juzgado. De ahí nace, según cuenta el propio autor, la convicción de que a veces no hace falta que nadie resuelva nuestros problemas: basta con encontrar un lugar para hablar de ellos y descubrir que no se está solo. Entre sus influencias declaradas figuran películas como Al Maestro con Cariño o El Club de los Poetas Muertos, donde el vínculo entre un educador y su grupo cambia el rumbo de todos.

Hasta ahora, el nombre de Rey García iba asociado a un registro muy distinto: el de Steamfield, su trilogía ambientada en un Londres victoriano de aire steampunk y trama detectivesca -tres entregas más el spin-off El Maquinista- que ya suma cerca de 10.000 lectores y que incluso ha cruzado el charco, con edición completa en tailandés. Cambiar el vapor y los engranajes por un instituto de barrio y las inquietudes de cuatro chavales de hoy es, para el autor, el verdadero salto de esta nueva etapa, y también una apuesta arriesgada: dejar atrás una fórmula que ya funcionaba para contar algo mucho más cercano a lo que vive a diario en su trabajo.

El propio Rey García ha señalado que le gustaría llevar la novela a algún club de lectura juvenil del municipio, en un guiño directo a la experiencia que inspiró la historia.

Quien quiera hacerse con el libro tiene dos vías, papel o digital, por 10 euros; son 104 páginas que llegaron a las librerías a comienzos de julio y que apuntan sobre todo a un lector adolescente, de entre 12 y 20 años, aficionado al género Young Adult, aunque su reflexión sobre la necesidad de espacios de escucha bien podría interesar también a madres, padres y docentes del Camp de Morvedre. Según El Periódico de Aquí.

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