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El Marjal dels Moros, entre Sagunto y Puçol, dispara la supervivencia de sus tortugas

Crías de tortuga d'estany recién recogidas en el Marjal dels Moros. Foto: elperiodicodeaqui.com

En el humedal del Marjal dels Moros, situado en término de Sagunto y Puçol, la Generalitat ha rescatado este año 61 crías de tortuga d'estany, una especie en peligro cuya tasa de supervivencia ha pasado del 1% al 40%.

Los vecinos de Sagunto y Puçol que se acercan al Marjal dels Moros para observar aves o pasear por sus sendas tienen ahora un motivo más para fijarse en el agua: la tortuga d'estany, la única especie de galápago autóctona de la Comunitat Valenciana, está recuperando terreno en este humedal compartido entre ambos municipios. Un equipo técnico de la Generalitat, apoyado en la empresa pública Vaersa, ha reunido este año 61 crías recién salidas del huevo para darles cobijo durante la fase más delicada de su vida, cuando cualquier depredador o especie foránea puede acabar con ellas.

La especie, cuyo nombre científico es Emys orbicularis, figura en el catálogo de fauna amenazada desde los años noventa del siglo pasado, y su recuperación es una de las prioridades de conservación que la administración autonómica mantiene en este espacio natural. De hecho, Vaersa es la compañía pública encargada por la Generalitat de gestionar los espacios protegidos de la Red Natura 2000 en toda la Comunitat, entre los que se cuenta este humedal.

El Marjal dels Moros no es un espacio cualquiera: fue declarado Zona de Especial Protección para las Aves en 1996, una figura que desde entonces obliga a extremar la vigilancia sobre sus hábitats acuáticos, tanto para las aves como para el resto de fauna que depende de sus aguas, entre ella la tortuga d'estany.

Las cifras explican por qué el proyecto se considera un éxito. Diecisiete años atrás, cuando corría 2009, apenas se pudo localizar un único ejemplar en todo el humedal. Doce meses atrás, en cambio, ya se contabilizaban 26 crías nacidas por sí solas, una señal de que las hembras adultas vuelven a poner huevos con normalidad en la zona. Gracias al programa de cría vigilada, la proporción de crías que sobrevive su primer año ha saltado del 1% al 40%, según los datos que maneja la administración.

El sistema de protección combina varias fases. Un equipo localiza los nidos y los cubre con estructuras de rejilla metálica para impedir que los depredadores lleguen hasta los huevos. Entre esos depredadores, destaca la rabosa, responsable de buena parte de las pérdidas registradas en la zona. Al romper el cascarón, las crías pasan a centros gestionados por Vaersa y a entidades colaboradoras, entre ellas el Oceanogràfic y el Bioparc de València, donde reciben seguimiento veterinario hasta que cumplen alrededor de un año. Solo entonces se les devuelve al humedal, donde crecen ya sueltas, con mayor tamaño y más opciones de librarse de los depredadores.

A la presión de los depredadores autóctonos se suma un problema añadido: la presencia de la tortuga de Florida, una especie exótica que compite directamente con la tortuga d'estany por las mismas zonas de asoleo y por el alimento disponible en el marjal. Para vigilar la evolución de la colonia y detectar intrusos, los técnicos distribuyen por el humedal varias trampas sumergidas: cuando capturan un ejemplar autóctono, lo revisan, le colocan una marca identificativa y lo devuelven al agua; si se trata de un ejemplar de la especie invasora, lo retiran del entorno de forma definitiva.

Aparte del trabajo directo con las tortugas, el equipo de conservación despeja a mano parte de la vegetación en los puntos donde suelen darse las puestas, con el fin de dejar el terreno en mejores condiciones para la nidificación. Esta tarea se coordina con cuidado para no coincidir con la temporada en que crían las aves que también habitan el humedal.

Para quienes viven en Sagunto o Puerto de Sagunto, el Marjal dels Moros es uno de los rincones naturales más cercanos donde observar de cerca este tipo de trabajos de conservación, a pocos minutos en coche del casco urbano. Pocas veces puede seguirse con datos tan concretos la recuperación de una especie amenazada en un espacio natural situado a las puertas de la ciudad, lo que convierte este proyecto en un ejemplo de que la fauna autóctona puede recuperarse con años de inversión sostenida. La longevidad de la tortuga d'estany, capaz de superar los 40 años de vida, hace que las crías protegidas hoy puedan seguir reproduciéndose en el humedal durante décadas, consolidando una población que hace quince años estaba prácticamente extinguida en la zona.

Según El Periódico de Aquí, con datos adicionales de Wikipedia y de Vaersa.

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