Transportes licita por 10,1 millones la renovación de la A-7 entre Museros y Sagunto
El Ministerio de Transportes ha sacado a licitación por 10,1 millones de euros la renovación de 7,3 kilómetros de la A-7 entre Museros y Sagunto, un tramo usado a diario por miles de vecinos del Camp de Morvedre.
Miles de conductores del Camp de Morvedre notarán en los próximos meses obras en uno de sus principales accesos hacia Valencia: el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha convocado el concurso para renovar 7,3 kilómetros de la A-7 entre Museros y Sagunto, con un desembolso de 10,1 millones de euros, IVA incluido —8,34 millones sin impuestos—. La actuación, promovida por la Dirección General de Carreteras, atravesará cinco municipios distintos y su tramo final se sitúa ya dentro del propio término de Sagunto.
El recorrido afectado —del punto kilométrico 306,7 al 314— cruza cinco localidades: Museros, Rafelbunyol, el Puig, Puçol y, en su extremo, Sagunto. Rehabilitar por completo esta franja llevará 30 meses, un calendario extenso que refleja la envergadura de intervenir sobre uno de los ejes que conectan la comarca con la capital valenciana sin interrumpir por completo la circulación diaria.
No se trata de un simple repintado de asfalto. Las cuadrillas retirarán nueve centímetros del pavimento actual y colocarán encima dos capas nuevas —de ocho y de tres centímetros— con las que la calzada quedará unos dos centímetros más alta que ahora. Allí donde los daños hayan calado hasta las capas más profundas, el desgaste obligará a rascar seis centímetros extra antes de reponer el firme. Además, la mezcla asfáltica variará de un punto a otro del trazado: cada tramo recibirá el tipo de material más adecuado según su nivel de deterioro, en vez de aplicarse una única solución a los 7,3 kilómetros.
El viaducto cercano al kilómetro 306,7, entre Sagunto y Puçol, también forma parte del proyecto: sobre él se colocará una capa de refuerzo destinada a frenar la propagación de grietas hacia el pavimento recién puesto, a la vez que se sustituirán las juntas de dilatación del tablero. Solo cuando toda la calzada esté terminada llegará el repintado de las marcas viales en todo el recorrido.
Detrás de esta obra concreta hay un plan mucho más amplio: el Plan Extraordinario para la mejora de los firmes de la Red de Carreteras del Estado, dotado con 1.629 millones de euros para poner al día autovías y autopistas cuyo pavimento ya ha cumplido su vida útil en toda España. No es casualidad que le toque el turno a este eje: el corredor de la A-7 hacia Sagunto forma parte del mismo trazado que el llamado by-pass de Valencia (ramal Noroeste), de 28,6 kilómetros, que une el polígono del Oliveral con Sagunto y que se abrió al tráfico en 1990. Con 36 años de circulación ininterrumpida a sus espaldas, ese eje acumula un desgaste que ayuda a explicar por qué toca ahora una rehabilitación en profundidad.
El proceso administrativo arranca oficialmente con la publicación de la licitación en el Boletín Oficial del Estado. Las empresas que quieran optar al contrato tienen de plazo hasta el 20 de octubre para presentar sus ofertas; después, el 29 de octubre se abrirán los sobres con las propuestas técnicas y el 19 de noviembre, los de la parte económica. A la hora de puntuar cada candidatura, el precio pesará más que el resto de criterios —un 54% del total—, seguido de la propuesta técnica, con un 40%, y de un último 6% ligado al incremento del gasto en ensayos de calidad. El propio Ministerio ya había anticipado esta intervención a mediados de agosto, aunque hasta ahora no se había formalizado su publicación ni abierto el periodo para concursar.
Este tramo no es una carretera cualquiera para la comarca: por él circula también buena parte del tráfico de mercancías que da servicio a los polígonos industriales del Camp de Morvedre, desde los camiones vinculados a la acería de ArcelorMittal Sagunto hasta la logística de Toyota Sagunt y, en los próximos meses, el movimiento asociado a la puesta en marcha de la gigafábrica de baterías de PowerCo. Un firme deteriorado no solo incomoda a quien conduce a diario; también encarece y ralentiza ese transporte de mercancías del que depende buena parte del tejido económico local. Por eso, a medio plazo, el resultado para los vecinos debería notarse en una vía más segura y en mejor estado hacia el área metropolitana de Valencia, aunque durante los próximos 30 meses tocará convivir con obras y con los cortes de carril habituales en este tipo de intervenciones sobre una vía de tráfico intenso.
Según Valencia Plaza — Sagunto, con datos adicionales de Wikipedia sobre la autovía A-7.