Hallan el cuerpo de una mujer de 64 años en la playa de Puçol
La Guardia Civil investiga la muerte de una mujer de 64 años cuyo cuerpo apareció este lunes flotando en la playa de Puçol, localidad costera próxima al Camp de Morvedre, sin signos aparentes de violencia.
Para los vecinos del Camp de Morvedre que este verano han hecho de la costa de Puçol su destino habitual de baño, la noticia de este lunes vuelve a poner el foco en un mismo tramo de arena: allí ha aparecido, sin vida, una mujer de 64 años, apenas dos semanas después de que este mismo enclave se cobrara la vida de un bañista de 39 años por ahogamiento.
El hallazgo se produjo muy temprano, cuando la mujer fue localizada a flote junto a la orilla. Iba completamente vestida y portaba consigo algunas pertenencias —entre ellas, un bolso—, un elemento que los agentes están usando como primer hilo del que tirar para averiguar su identidad, todavía desconocida a la espera de que avancen las pesquisas. En sucesos de este tipo, el protocolo habitual arranca con el aviso al 112 por parte de quien localiza el cuerpo —a menudo un bañista madrugador, un socorrista o una patrulla que recorre el litoral—, seguido del acordonamiento de la zona hasta que se persona la comisión judicial encargado del levantamiento.
El instituto armado trasladó a la agencia EFE que se ha abierto diligencias para esclarecer lo ocurrido. Desde primera hora, un equipo de Policía Judicial dirige la investigación en dos direcciones simultáneas: identificar a la fallecida y reconstruir la secuencia de hechos previa a que su cuerpo terminara en el agua. Ni su nombre ni su lugar de procedencia han sido facilitados hasta el momento. Cuando un cadáver aparece sin documentación que permita identificarlo de inmediato, el procedimiento habitual pasa por el cotejo de las huellas dactilares con las bases de datos policiales y por el contraste con las denuncias de personas desaparecidas registradas tanto en la comarca como en las provincias limítrofes; si esa vía no da resultado, suele recurrirse a pruebas de ADN, un proceso que alarga necesariamente los plazos.
Los investigadores no cierran ninguna vía de trabajo mientras avanza el caso. Personas cercanas a las pesquisas señalan que no se excluye una muerte autoinfligida, si bien nada de esto ha sido confirmado con carácter oficial; los agentes prefieren esperar a nuevos datos antes de descartar otros escenarios, incluido el de un accidente. La legislación española obliga a tratar como muerte violenta o de causa desconocida cualquier fallecimiento que no se produzca por causas naturales evidentes, lo que activa de forma automática la intervención judicial: un médico forense de guardia se persona en el lugar del hallazgo antes del levantamiento del cadáver, y a partir de ahí el cuerpo suele quedar a disposición del Instituto de Medicina Legal, cuyo informe de autopsia es habitualmente el que termina fijando la causa exacta del fallecimiento. A ese primer informe, centrado en las lesiones y en establecer si hubo intervención de terceros, suele sumarse más adelante un análisis toxicológico, cuyos resultados tardan con frecuencia varias semanas en llegar, de modo que la causa definitiva no siempre se conoce de forma inmediata.
El precedente reciente no ha pasado desapercibido entre la prensa comarcal: hace apenas catorce días, un varón de 39 años perdió la vida por ahogamiento en ese mismo tramo de costa, de forma que agosto deja ya dos fallecimientos ligados a un único arenal. La coincidencia de dos sucesos mortales en menos de un mes en el mismo punto del litoral, aunque de naturaleza distinta, ha reavivado entre los vecinos de la zona la conversación habitual de cada verano sobre la vigilancia y los recursos de seguridad en las playas de la comarca.
Puçol, municipio de l'Horta Nord lindante con el extremo sur del Camp de Morvedre, comparte franja litoral y bañistas veraniegos con Sagunto y el resto de la comarca; de ahí que un episodio como este también resuene entre quienes, desde Sagunto, acuden regularmente a sus playas en temporada alta. Durante los meses de verano, el trasiego entre los arenales de uno y otro municipio es constante, y no es infrecuente que familias del Camp de Morvedre alternen la costa saguntina con la de Puçol en su rutina de baño diaria, lo que explica el eco que un suceso como este tiene también fuera del propio término municipal. En los municipios de la comarca, la vigilancia de las playas durante la temporada alta suele coordinarse desde los propios ayuntamientos, con servicios de socorrismo que amplían su horario y su dotación de personal en los meses de julio y agosto, precisamente cuando la afluencia de bañistas —y, con ella, la exposición a este tipo de sucesos— alcanza su punto máximo.
Por ahora, ninguna otra información sobre la víctima ni sobre el desarrollo concreto de las diligencias ha trascendido más allá de lo confirmado por el instituto armado. Tampoco se ha precisado si la Guardia Civil baraja alguna hipótesis sobre el tiempo que el cuerpo pudo permanecer en el agua antes de ser localizado, un dato que, junto con el informe forense, resulta habitualmente clave para reconstruir la cronología de lo sucedido.
Según El Periódico de Aquí.